Llegan con sus caritas entre susto, asombro y muchas dudas
a medias contestadas por sus compañeras y maestras, por sus tías y hasta por ti.
Nada es igual al momento en que sucede, mil preguntas en
sus cabezas sin saber cómo hacerlas, dando la imagen que es algo que esperaba, que está segura de todo si así se siente apenas recordamos nuestra primera menstruación, pero ese rostro de
nuestras hijas ese primer día en que se encuentran así mismas en el comienzo de
ser mujer es idéntico al nuestro.
Como Madres sentimientos encontrados, nuestras bebitas ya están
creciendo, pronto deciden por si mismas, y sin embargo seguirán siendo nuestras
nenas. Sus miedos aumentados por una imaginación y sus expectativas son
pequeños en comparación a los nuestros basados en experiencias, pero siempre mostrándonos
seguras y firmes. Pero esa noche al dormirse la ves y sabes que es un milagro
el honor que Dios te da el ser mujer y haberla traído a la vida desde tu vientre
y como hacerle sentir que justo ese día le está dando esa misma oportunidad algún
día.
Seguirán necesitándonos más como amigas y guías.

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